31 julio 2009

Hot

Con estos calores, se presta un post sobre el tema y, además, de poco pensar. Hablaremos de la expresión "to be hot" que significa "estar bueno/a" o, según las diferentes regiones, alguna otra forma coloquial de decir "estar de buen ver".

En muchas traducciones se encuentra que esta frase se ha sustituido, erróneamente, por "estar caliente" y, peor aún, "ser caliente". A veces parece que no hubiese más remedio porque lo que se hacía en el original era un juego de palabras con algo que tuviese una temperatura alta.

Sin embargo, si no hay doble sentido, "estar caliente" no es la mejor traducción porque eso se refiere a "estar cachondo/a", o sea, tener ganas de sexo. Y eso no indica necesariamente que se esté bueno/a, más bien suele ser al contrario, ya que, cuanto menos bueno se esté, menos se practica y más se desea.


Luego llegaríamos ya a debates sobre matices en nuestra propia lengua. Por ejemplo, hay quien puede pensar que ser "sexy" es lo mismo que "estar bueno/a". En mi opinión, es diferente, pues alguien puede ser sexy, a pesar de no estar demasiado bueno. Pero "estar bueno/a" tampoco es exactamente equivalente a "ser guapo/a", ya que incluye el cuerpo (no sólo la cara) y, además, implica algo más de sensualidad, o sea, que se acerca a lo de ser sexy.

Por lo tanto, "hot chicks" serían "tías buenas"; "hot guys", "tíos buenos"… y "hot dogs", "perritos calientes".

22 julio 2009

Subtítulos para sordos

Sabrán de sobra que algunas televisiones ofrecen la opción de ver subtítulos que se activan o desactivan a gusto del espectador. Esto en inglés se llama "closed caption" –para distinguirlo del “open caption”, que sería la leyenda visible para todos los espectadores, es decir, incrustada en la imagen—. En los programas en directo, se genera gracias a máquinas de estenotipia que van transcribiendo las intervenciones. En películas o programas de ficción, se parte del guión, como en los subtítulos de siempre, pero éstos no van sobre la imagen, sino como pista aparte, que se puede ocultar o dejar visible.

Quienes vemos algo en un idioma extranjero nos beneficiamos enormemente de estos subtitulados porque nos ayuda a entender los diálogos. Pero si los comparamos con los subtítulos de las películas que vemos en v. o., nos hace gracia leer eso de "los pájaros pían", "se abre una puerta"… y ver que las frases de cada personaje llevan un color diferente.

Se incluyen estas indicaciones porque estos letreros están hechos para lo que genéricamente llamaríamos “sordos”. Sin embargo, por una vez, esos eufemismos políticamente policorrectos que dicen cosas del tipo “subtitulado para discapacitados auditivos” tienen razón de ser. Este subtitulado o “closed caption”, efectivamente, no es tanto para los sordos, como para las personas que oigan con dificultad (“hard of hearing”, en inglés).

No es lo mismo alguien que se haya quedado sordo tras un accidente o una enfermedad o que haya ido perdiendo capacidad auditiva con la edad, que una persona con sordera de nacimiento.

Viéndolo todo desde nuestra perspectiva de personas oyentes que hemos disfrutado de la educación escolar común –y también pensando en este tipo de avances tecnológicos, como los subtítulos para sordos— nos podríamos imaginar que la mejor manera de comunicarnos con una persona que no pueda oír, si no sabemos su lengua de signos, será por escrito. Pero esa concepción es errónea y está muy alejada de la realidad.

El idioma para sordos no se corresponde gramaticalmente con el nuestro, ya que ellos utilizan signos que expresan conceptos de manera más global. Probablemente no tengan preposiciones, conjunciones, artículos… y el orden de las palabras carezca de sentido para ellos. Por lo tanto, los textos escritos son como un galimatías a sus ojos. Y escribir con nuestra construcción gramatical les cuesta un esfuerzo enorme. No es cuestión de que les falte preparación, sino simplemente de que su mente está ordenada de forma distinta. Me imagino que para ellos comprender al 100% nuestra forma de escribir supondrá un cambio de mentalidad mayor que, por ejemplo, para un occidental dominar un idioma oriental.

Por supuesto, no estoy diciendo que ninguno sea capaz. Dependerá, supongo, del tipo de enseñanza que se les haya dado y del esfuerzo que se haya hecho por integrarlos en la comunidad oyente. Probablemente existirán muchos sordos de nacimiento que hayan llegado a comprender bien el lenguaje escrito.

Con esto lo que intento es sacar a la luz es que esa idea de que los textos escritos serán la mejor arma para saltarnos la barrera de la audición es una concepción nuestra debida al desconocimiento. Muchos sordos de nacimiento no podrán comprender esos textos y, mucho menos, los subtítulos tan ingenuamente pensados para ellos, pues la rapidez con la que desaparecen aumentará la dificultad.

Recordaremos aquel telediario de nuestra infancia, que llegó a parodiar Martes y Trece, en el que todo se traducía a la lengua de signos. Ya que aquello era tan atrabiliario, probablemente hoy se curan en salud con el subtitulado para sordos, pero no tiene el mismo efecto. En las campañas publicitarias oficiales es obligatorio, no sólo subtitular, sino también colocar a una intérprete en una esquina de la pantalla. Y ésta es la única manera de que de verdad llegue a todos.


15 julio 2009

Spin doctors

El grupo de música nos sonará a todos, pero quizá en su día no nos habíamos planteado qué significaba. Llega el momento de pensarlo cuando la escuchamos en un contexto real.

En la serie "La sombra del poder" ("State of Play") aparece la expresión "spin doctors", que en los subtítulos sustituyen por "portavoces", traducción que se encuentra en los diccionarios.

Pero tiene muchas más connotaciones. La definición exacta es la de esas personas que filtran una información a la prensa con una intención concreta, es decir, dándoles ya la lectura que quieren que esos periódicos saquen. Como se ve, "portavoz" queda muy corto para dar todo este sentido.

Se me ocurren palabras como "correveidile", "confabulador", "intrigante", "murmurador", "calumniador", "charlatán", "promulgador"… que, dependiendo de la ocasión, podrían valer o no. Pero ninguna es la exacta.

Literalmente, "to spin" significar "hacer que algo dé vueltas", o sea que "promulgar" puede ser lo que más se acerque.

¿Pero existe un término técnico periodístico?

08 julio 2009

Los hermanos Jane y John Doe son primos de Roger

A raíz de una entrada de Dillinger (antiguo coautor de este blog), estuvimos hablando del protocolo para designar a los cadáveres sin identificar: Jane Doe, si se trata de una mujer, y John Doe, si se trata de un hombre. Estos nombres se emplean también cuando se quiere mantener el anonimato de alguna persona viva o cuando se desconoce su identidad. Abajo está la explicación legal completa en letra pequeña, para quien le interese*.

También llegamos a mencionar que se utiliza para los soldados: G. I. Joe o G. I. Jane. Con el nombre femenino tenemos la famosa película en la que Ridley Scott dirigió a Demi Moore, traducida como La teniente O'Neill, y con el masculino se estrenará una el mes que viene, G. I. Joe: The rise of Cobra, cuyo título se ha quedado en G. I. Joe en nuestro país.

En su momento no hice un post específico sobre el tema porque me dio la impresión de que, en general, se solían hacer buenas traducciones cuando aparecían estos apelativos provisionales. Aunque aquí no haya unos nombres y apellidos para estos casos, se pueden buscar siempre soluciones, como decir "desconocido/a", "anónimo/a", etc… Y ya comentamos que, en la película de Capra, Meet John Doe, el título Juan Nadie nos había parecido una buena equivalencia, aunque no se trate de algo común.

Sin embargo, ahora encuentro que es necesario llamar la atención sobre estos nombres, pues me he topado con dos casos seguidos de malas traducciones al respecto y, si en dos días he visto dos, es que habrá muchos más. Uno fue en el doblaje de Difícil de matar (Hard to Kill, 1990), de la cual vi medio minuto haciendo zapping. El otro estaba en los subtítulos oficiales de la distribuidora –y éste no era su único error— de la película Más allá de la duda (Beyond a reasonable doubt).

Lo que han hecho los traductores, a los que, para no desvelar su identidad, llamaremos John Doe en la película de Seagal y Jane Doe en la de Michel Douglas; es dejar los nombres sin traducir, como si se tratase de eso, de los auténticos nombres de las personas. Así, al igual que ocurrió con Roger (del que ya hablamos aquí), se han inventado unos personajes que no existen y han alterado el sentido que tenía el original: han eliminado el dato de que esas personas estaban no identificadas o querían permanecer en el anonimato.

Lo mismo ha ocurrido con la serie protagonizada por Dominic Purcell, "John Doe", que ha mantenido el título sin traducción, pero claro, aquí lo que tenemos entre manos es un juego de palabras porque el protagonista, efectivamente, se llama John Doe. De todas formas, un subtitulito no le habría venido mal.

Sería muy gracioso escribir un guión de broma en el que dos de los personajes se llamasen Jane y John Doe y un tercero, Roger. Aunque ya se hizo un gag parecido con el comandante Cambio (Captain Oveur en inglés) en Aterriza como puedas (Airport!).

* John Doe
fictitious plaintiff in a legal action, attested
from 1768 (in Blackstone). The fictitious defendant was Richard Roe. By 1852,
John Doe was being used for "any man whose name is not known." John Doe warrant
attested from 1935. John Q. Public "average American citizen" is from 1937. In
legal usage, John Doe replaced earlier John-a-nokes (1531), who usually was
paired with John-a-stiles.

John Doe had its beginnings in legal use.
From the 15th century to the 19th, John Doe was, in England, a legal fiction
standing specifically for the plaintiff in a dispute over title to real
property. Richard Roe was the name given to the defendant. In order to avoid
dealing with the rigid restrictions legally imposed on such matters in English
common law, someone who wanted to regain possession of land from which he had
unjustly been evicted would bring a different kind of action--an "ejectment"
suit--in the name of John Doe, his fictional tenant.

The name John Doe
is generally used in the United States as a placeholder name for a male party in
a legal action or legal discussion whose true identity is unknown. Male corpses
or emergency room patients whose identity is unknown are also known by the name
John Doe. A female who is not known is referred to as Jane Doe. A child or baby
whose identity is unknown can be referred to as Baby Doe or, in one particular
case, as Precious Doe. Additional people in the same family may be called James
Doe, Judy Doe, etc. Widely used in the United States of America, though rarely
used in other English-speaking countries.

The Doe names are often,
though not always, used for anonymous or unknown defendants. Another set of
names often used for anonymous parties, particularly plaintiffs, are Richard Roe
for males and Jane Roe for females (as in the landmark U.S. Supreme Court
abortion decision Roe v. Wade). The Oxford English Dictionary states that John
Doe is "the name given to the fictitious lessee of the plaintiff, in the (now
obsolete) mixed action of ejectment, the fictitious defendant being called
Richard Roe". Likewise, the Nuttall Encyclopaedia states that John O'Noakes or
John Noakes is a fictitious name for a litigious person, used by lawyers in
actions of ejectment.

Even outside the specific legal context, the name
John Doe is often used in general discourse and popular culture to refer to an
unknown person. A famous example is the Frank Capra film Meet John Doe.

01 julio 2009

Los cargos laborales en inglés

Ya se han hecho muchas bromas o comentarios sobre la manía reciente –más acusada en las multinacionales— de darle un nombre extranjero al cargo para el que se busca a una persona.

Está claro que, en gran parte, esto está motivado por la intención de hacer que suene bien algo que en realidad no significa casi nada. Sin llegar a cambiar de lengua, es igual de habitual que se inventen con mucha desfachatez eufemismos para la titularidad de los cargos. Pero está claro que el enmascaramiento se logra mejor si se utiliza un idioma extranjero.

Me imagino que en aquellas áreas en las que se ha implantado ya esta terminología gilipollética en el día a día, como son la economía, el márketing, etc… obviamente se cae más en este despropósito.

Muchas veces se deberá no sólo a que quieran disimular sobre las verdaderas funciones del futuro empleado, sino a que ni ellos sepan lo que va a hacer. Se aplicaría aquí el síndrome Chandler de "nadie sabe en qué consiste mi trabajo". ¿O acaso alguien sabe lo que hace, por ejemplo, un consultor? ¿Alguien sabe a quién consulta o sobre qué les consulta? O mejor: si yo consulto mucho el diccionario, ¿soy una consultora?

Quienes publican estos anuncios de trabajo probablemente se escuden tras una excusa: "la persona que buscamos para este puesto tiene que saber inglés, por lo que, si no entiende siquiera el titular del anuncio de trabajo…" Sin embargo, esto no me vale porque una cosa es saber inglés y otra muy distinta es entender a qué se refieren esas descripciones tan marcianas. Leyendo sólo el titular, no sabes si es lo que estás buscando, pero si te detienes en la letra pequeña, te quedas igual.

Me imagino que, en definitiva, dominar esto es como dominar cualquier otro lenguaje o aprender cualquier otra habilidad. Si los de la empresa quieren a alguien que, como ellos, esté acostumbrado a hablar de esa manera, lo que hacen es como poner el anuncio en clave, pues así se aseguran de que encontrarán a una persona similar. Además, esto mueve dinero porque hay libros, clases, charlas… sobre cómo buscar y solicitar estos trabajos, sobre cómo escribir un currículo que suene igual de estúpido, etc…