28 noviembre 2008

¿Olas u ondas?

Hoy, 28 de noviembre, se estrena en España la película Die Welle, de Dennis Gansel (Napola). El título de este film se ha traducido correctamente por La ola.

Pero "ola" sólo es una de las traducciones posibles de la palabra "welle", que también significa "onda", de ahí que los nombres de las cadenas de radio y televisión nacionales comiencen con Deutsche Welle: las ondas de emisión explican esta marca, nunca las olas.

Para distinguirlo mejor habría que especificar que las olas son siempre ondas, pero que no todas las ondas son olas. Es decir, la ola sería un solo tipo de onda. No quiero entrar mucho en física, pero, citando la Wikipedia: las olas del mar son ondas mecánicas (es decir, perturbaciones de un medio material) de las llamadas superficiales, que son aquellas que se propagan por la interfase (la frontera) entre dos medios materiales. En este caso se trata del límite entre la atmósfera y el océano.

En el caso de la película, la acepción de "ola" se aplica mejor que la de "onda". En ella, un profesor de instituto, de hoy en día, lleva a cabo el mismo experimento que ya pusiera en marcha Ron Jones en una escuela de sencundaria de Palo Alto, en 1967. Jones llamó a su prueba "The Third Wave", debido a la noción popular de que la tercera de una serie de olas del mar es siempre la más fuerte.

Y de aquí llegaríamos a otras cosas que se han traducido como "olas" porque procedían de palabras que en sus idiomas originales tenían tanto ese sentido como el de "onda". La Nouvelle Vague se conoce aquí como "Nueva Ola", pero no sería tanto una ola como una onda, palabra que se emplea mucho en México entre el lenguaje coloquial "¿Qué onda?" "¡Qué mala onda!"...

Me da la sensación de que todas estas "olas" figuradas que hemos llamado así en nuestro idioma se referían realmente a "ondas" que se propagaban en círculos concéntricos (como los de la imagen) y que, por lo tanto, nunca estaban correctamente definidas como "olas", sino que siempre se ha tratado de malas traducciones.


De hecho, en los idiomas que se me ocurren ahora, siempre hay una palabra para las dos cosas: en francés, "vague"; en inglés, "wave"; en alemán, "welle"; en italiano y en portugués, "onda", etc…

A veces se ha empleado "ola" u "oleada" de forma figurada directamente en español, sin que se trate de una traducción. En esos casos, el sentido era diferente. Por ejemplo, una "oleada" de violencia sería un movimiento distinto al de las ondas expansivas. O "tu amor llegó hasta mí como una ola" (Rocío Jurado), es algo que se abalanza sobre alguien.

Ahora la curiosidad: resulta que hay un tipo de ola de las que se hacen en los estadios deportivos que lleva el ridículo y redundante nombre de "ola-welle", que sería como lo de "las hermanas sister".

25 noviembre 2008

Un hombre llamado Horst

He estado viendo Wilbur se quiere suicidar; la película, de 2002, es de una directora danesa pero está ambientada en Escocia. En ella, el suicida Wilbur, que no tiene precisamente buen carácter, martiriza con chistes sobre su nombre a su psiquiatra, el doctor Horst.

El primero de ellos es preguntarle si es cierto que Horst quiere decir salchicha en alemán. Podría pensarse que ahí existe un juego de palabras que se pierde en la traducción, pero no es así. Como sabrán quienes hayan probado la cocina alemana, salchicha (sausage en inglés) en alemán se dice Wurst, que, al igual que sausage, fonéticamente no se parece en nada a Horst; como se trata de un nombre germánico (que, como ocurre muchas veces, es tanto nombre de pila como apellido) pues el chiste es algo así como preguntarle a cualquier noruego si su nombre significa arenque o salmón. Para un español medio no tiene mucha gracia porque no identificamos automáticamente Horst como un nombre alemán.

El segundo tiene más miga, y está mejor resuelto en doblaje que en el subtitulado. Wilbur le pregunta al sufrido doctor si es pariente de A man called horse (Un hombre llamado caballo). Evidentemente la base es un juego de palabras entre horse y Horst, dos vocablos que sí tienen gran similitud fonética. El subtitulado es fiel al original y lo traduce por Un hombre llamado Horst; el chiste resulta prácticamente incomprensible, salvo que uno tenga presente lo de horse y lo de Un hombre llamado caballo, que tampoco es una película reciente ni demasiado conocida. Por eso me parece mucho mejor opción la del doblaje: ¿es usted pariente de un detective llamado Sherlock Horst? El traductor ha buscado, con bastante éxito, el nombre de un personaje anglosajón bien conocido para el público español y con similitud fonética con Horst; los puntillosos dirán que el chiste pierde fuerza porque la comparación con un caballo es más humillante, y por lo tanto más divertida, que con Sherlock Holmes, pero el traductor ha salido del paso de forma bastante airosa, mientras el subtitulado resultará comprensible tal vez para un 10 % del público.

20 noviembre 2008

Quantum of Solace o ¡Cuánto sol hace!


El título de la película número 22 del agente James Bond, 007, es Quantum Of Solace y en nuestro país no llevará título alternativo.

Se podría dar una traducción (¿cuanto de consuelo?), pero incluso en las páginas web inglesas, cuando se dio a conocer oficialmente el título, admitían que no sabían qué significaba. Ya que es algo críptico hasta para ellos, consideraremos correcta la decisión de no traducirlo.

Estoy casi segura de que en broma se llamará entre el público "Cuánto sol hace". Yo ya no puedo salir a la calle un día luminoso sin recordar la mofa sobre el título del nuevo Bond. Hasta el teaser poster con el que abro este artículo podría valer para indicar esa circunstancia. Incluso podría valer para la próxima parodia (spoof) que hagan, es decir, la Spy Movie de turno.

Quantum Of Solace era el título de una de las historias cortas que Ian Fleming incluyó en la colección de Sólo para tus ojos (For Your Eyes Only). En ella aparecía Bond, aunque no era el protagonista, pues el relato consistía en una anécdota narrada al agente durante una cena, es decir, un argumento muy poco atractivo para un film de espionaje. Ese relato aquí se llamó Una parte de cariño.

Daniel Craig declaró sobre el título que "podríamos haber optado por algo más pegadizo, pero eso no forma parte del trato… está relacionado con la trama, no es un título escogido al azar". Dice que tiene que ver con la necesidad de Bond de darle un sentido al final de su relación con Vesper, la mujer que amó y perdió en Casino Royale. Por lo tanto, podría incluir una venganza que le ofrezca "algo de consuelo".

Por suerte, el director Marc Forster ha declarado que Quantum Of Solace estará cargada de acción, por lo menos el doble que en Casino Royale, así que no puede tratarse de la historia corta incluida en el libro. La trama se centrará en un golpe de estado en un país sudamericano. Dominic Greene (Mathieu Amalric) quiere controlar una de las energías naturales más importantes del mundo y por ello ayuda a un general a volver al poder. Camille (Olga Kurylenko) será quien guíe a Bond hasta Greene. Ambos quieren vengarse y por ello tendrán que colaborar.

15 noviembre 2008

Las chicas de oro no hablaban de Reagan

"Las chicas de oro" fue una telecomedia de mucho éxito en España a finales de los años '80 que se ha editado en DVD hace relativamente poco tiempo. No sé si es una cosa mía o general, pero tenía el recuerdo de que en los chistes había muchas referencias a personajes del momento, especialmente a Ronald Reagan, con quien los guiones de Susan Harris parecían muy ácidos.

Pues cuál ha sido mi sorpresa cuando me han dicho que, viendo toda la primera temporada de la serie en versión original, no existe en ella ni una referencia al matrimonio Reagan .... mientras que sí hay varias en el doblaje.

En una escena en la que Dorothy (la más sensata de las compañeras de piso) se muestra abatida y Rose (la ingenua) le pregunta por qué, ella responde con sarcasmo estoy triste porque Nancy Reagan ya no sale en televisión. El chiste original hacía referencia a Barbara Walters, una periodista que a la mayoría de los españoles sólo nos suena muy por encima y que en Estados Unidos tiene fama de hacer entrevistas demasiado sentimentales (en términos políticamente incorrectos, de ser muy maruja).

Cómo enfrentarse a referentes culturales mucho menos conocidos en el país para el que se traduce es uno de los grandes dilemas de los traductores. La postura más pureta es defender que se mantenga la referencia a Barbara Walters, pero ello supone cambiar el registro: lo que es un chiste sobre un personaje enormemente popular en una serie dirigida a una audiencia masiva se convierte en poco menos que un guiño privado para un público elitista que sí está al tanto de la televisión estadounidense. Muy poca gente se reirá en España de un chiste sobre Barbara Walters; para que fuera igual de divertido habría que hacerlo sobre María Teresa Campos o Nieves Herrero, lo cual estaría, según el criterio de la mayoría de los espectadores, fuera de lugar en una serie americana. La solución intermedia es Nancy Reagan, más distante y por lo tanto menos graciosa para el público de aquí pero al menos muy conocida.

Un poco más discutible es cuando se utiliza de nuevo a los Reagan (¿por qué no vas a conseguirlo tú si Ronald Reagan llegó a presidente?) cuando el chiste original se refería a Bob Hope, que creo que es más conocido en España, dado que el cine siempre es más internacional y la televisión más local. Pero supongo que la idea es la misma: lograr que el chiste sea de alcance popular. Por la misma razón, referencias a personajes de series televisivas de mucho menos éxito aquí se transforman en el doblaje en comentarios sobre J.R. o Angela Channing, enormemente conocidos en aquella época.

Este es un problema habitual en la traducción de las telecomedias norteamericanas, que suelen hacer referencia a temas de la actualidad y los famosos, muchas veces locales, del momento. Claro que no se puede pasar por alto que pudiera haber una cierta intención política en tanto ataque a Reagan inexistente en el original. ¿Tiene aquí cierto periódico material para uno de sus audaces artículos de investigación y denuncia, en esta ocasión sobre la manipulación televisiva en la época socialista?

10 noviembre 2008

Las ges y las jotas

Jordi Hurtado es un hombre que pronuncia prácticamente todo de maravilla, que pone un inmenso entusiasmo en todo lo que presenta, al que da gusto oír. Sólo alguna vez he escuchado de sus labios algún tipo de defecto, como "dijistes" y, viniendo de él me ha rechinado en los oídos mucho más que si viniese de cualquier otra persona por su impecable dicción habitual.

Hay una palabra, sin embargo, que se empeña en pronunciar mal programa tras programa. En este blog no hablamos de las malas pronunciaciones a secas de nuestro idioma, eso daría pie a mucho más –ciñéndonos a la ge y la jota para no ir más lejos, este fin de semana he asistido a una boda en la que el oficiante decía "cónyugues", motivo suficiente para tampoco casarse por el juzgado—, sino de todo lo que ocurre por culpa de traducciones y de la influencia de otros idiomas. Y creo que en este caso el problema llega por ahí.

La palabra de la que hablo es "giga", que Proviene del griego γίγας, que significa gigante.

Como veis, por su grafía, sólo existe una posible forma de pronunciar la primera sílaba, con ge dura, como si fuese una jota. Sin embargo, Jordi Hurtado dice "yiga" y no es la única persona a la que le he escuchado esta pronunciación. Una amiga mía mejicana lo decía también así, por lo que me imagino que en México es la forma de pronunciarla.

Podríamos pensar que esta pronunciación incorrecta es debida a la influencia del idioma inglés. Lo paradójico es que en inglés tampoco se pronuncia con este tipo de "g", sino con la "g" suave que se correspondería a nuestro "gui". La palabra "giga" en inglés se escribe "gig" y se pronuncia "guig", como las actuaciones de una gira musical.
Es cierto que "gigante" en inglés, "giant" sí que se pronuncia con un sonido similar al de nuestra "y" al inicio de sílaba. Pero no "gig". Está aceptada la pronunciación con la ge que suena a nuestra "y", como en "gigantic", pero en la palabra completa, "gigabyte". Además, esta pronunciación es la menos habitual. O sea que ni como influencia del inglés se podría comprender la pronunciación de Jordi. E incluso si fuese por influencia del inglés, seguiría siendo incorrecta.

La jota también nos da problemas a la hora de pronunciarla. Sabemos que para cualquier extranjero que aprenda español es de lo más difícil de decir. Pero eso no está tan relacionado con este blog como lo contrario: cómo pronunciamos desde aquí las jotas extranjeras.

En los doblajes de películas –que se hacen en su inmensa mayoría en Barcelona— se suelen pronunciar los nombres anglosajones que comienzan por "J" con el sonido de la "j" catalana, es decir, el de Jordi o Jaume. Pero ese sonido no se parece en nada al del idioma inglés, si acaso, al que se asemeja es al del francés, Jacques, Jules, etc…
Muchas veces no sabemos si se dirigen a un Jack o a un Zach, a un Sean o a un John, etc... La jota catalana es mucho más silbada, más dental, más similar al sonido "sh" que al de la "j" inglesa. En catalán probablemente encontrarían un fonema más adecuado para copiar su sonido y acercarse a la pronunciación angloparlante, la "i", como por ejemplo en "io". Esa "i" se pronuncia más o menos como la pronunciamos en castellano, sin llegar a hacer el sonido de la "y" de "yo". Sin ser del todo lo más parecido a la jota de nombres como Jason o Joshua, se acercaría más.

05 noviembre 2008

With a little help from our friends


Viendo que tan ilustres lectores comentan habitualmente en este blog, desde Vicisitud y Sordidez me han pedido el favor de que yo a mi vez pida el favor de que ofrezcáis sugerencias para subtitular un cortometraje al inglés.

Las frases que habría que traducir son las siguientes:

"Bromas, las precisas"

"Has hecho la película que te ha salido de santos huevos"

"Sí, exactamente es lo que he hecho: lo que me ha salido de los cojones".

01 noviembre 2008

La traducción en Facebook y en Blogger

Hace unas semanas me hice una cuenta en Facebook y en un principio me puse a navegar un poco para conocer las funciones que tiene. Pero por lo poco vi en los primeros días ya me costaba dar crédito a sus despropósitos de traducción.

Por ejemplo, para decir de qué conocía a mi cuñada, entré en la pestaña familia y puse que ella era mi "familiar" y entonces me contesta que le ha aparecido una notificación de que yo he dicho que ella es mi madre. A lo mejor en inglés pone "parent" y alguien que no sabe inglés (o una máquina) lo ha traducido por "pariente" y luego otra persona o programa informático lo ha pasado a "familiar".

En otra ocasión quise indicar de qué conocía a una chica con la que fui al colegio en E. G. B. En la pestaña de haber estudiado juntas, te salen varias opciones. Y en un primer momento me extrañó que "colegio" aparecía dos veces. Pero bueno, puse el "tick" en la primera y luego vi que estaba pendiente de confirmación la información de que ella y yo habíamos hecho un postgrado juntas. Luego puse la otra del colegio y apareció instituto.

Todo esto indica, no sólo que hay traducciones mal hechas, sino también que hay dos traducciones diferentes que se combinan mal.

Probablemente ni siquiera tengan a personas para hacer esto.

Ahora mismo estoy escribiendo en un blog de Blogger. Aquí casi todo está muy bien traducido. Pero recientemente añadí al menú de la derecha el "widget" llamado "seguidores" –al que os podéis unir ahora si no lo habéis hecho ya— y descubrí otra de esas traducciones increíbles: cuando te has hecho ya fan de un blog, lo que aparece en ese menú es "parar siguiente". Pensando mucho he llegado a la conclusión de que querrá decir "dejar de seguir". Es probable que se trate de una traducción de "stop following" y, de nuevo, apostaría a que la ha hecho un programa y no una persona. Escribí un mail a Blogger para ver si lo cambiaban. Así que, si os lo encontráis correctamente en el futuro, quién sabe si pueda haber sido por mi influencia.