24 septiembre 2008

¿Peperoni o pepperoni?


Cuando era joven tuve una discusión grave con las que entonces eran mis amigas –me compré el otro día el libro titulado How to Lose Friends and Alienate People, pero no porque necesite instrucciones— pues estábamos encargando una pizza y el único ingrediente que yo quería vetar eran los pimientos, pero, claro, ellas decían que "peperoni" no eran pimientos.

En parte tenían razón, claro que yo también. "Peperoni", con dos pes es el plural de "peperon", que en italiano significa "pimiento", "pimentón", "guindilla" o "chile".

Pero existe, en el terreno culinario –donde ya vimos que había muchas confusiones con los vocablos italianos— un término que no es en absoluto italiano, pero que suena como si lo fuese: "pepperoni". Se trata de una corrupción que proviene del inglés –idioma en el que "pepper" ("pimiento") sí lleva tres pes— y que se aplica a una especie de salchicha picante o especiada. Supongo que el uso de este vocablo similar al que significa "pimientos" será por ese sabor fuerte de los condimentos de este embutido.

En España, y me imagino que en otros países, como siempre, hemos adoptado el término norteamericano sin saber ni lo que significaba ni de dónde proviene y creyéndonos que era una palabra italiana. La verdadera forma de llamara a ese ingrediente es "salsiccia napoletana piccante".

Incluso si aceptamos este término "pepperoni", con lo que no estoy muy a gusto, habrá que recordar que se inventó con tres pes, ya que si se escribe con dos significará "pimientos".

Es extraño, pero cuando se trata de "peperoncino" sí parece que la gente sabe qué significa (guindilla), lo cual confirma que todo se aprende de los contextos.

21 septiembre 2008

"Show" no significa "show"


Parece raro decir que algo no significa eso mismo. Pero no es la primera vez que ocurre así. Aquí se toma prestado un vocablo y su evolución va en un camino diferente al de su gemelo original. O quizá ya se tomó erróneamente.

Cuando algo en EE. UU. o R. U. se llama "No-sé-cuantitos/as show", casi siempre se traduce por "El show de No-sé-cuantitos/as". La cosa está en que en nuestro idioma hemos adoptado el término inglés "show", pero con la única posible acepción de "espectáculo". Sin embargo, para los angloparlantes, un "show", además del espectáculo, es un programa o espacio televisivo que puede ser tanto el tipo de talk-show a los que se refieren los títulos del estilo del mencionado antes, como una serie de ficción.

De esta forma, la traducción correcta de este tipo de emisiones debería ser "El programa de…" y no "El show de…". Ejemplos tenemos muchísimos en TV, "El show de Benny Hill" sería uno de hace ya varias décadas. Pero también en cine: El show de Truman. La diferencia puede no parecer mucha porque este tipo de espacios son muy sensacionalistas y en seguida se lanzan a montar números, es decir, a hacer lo que entendemos en los países de habla hispana por un "show", pero eso no significa que la traducción sea correcta.

Se podría decir que en español "show" tiene ya las connotaciones incluidas, mientras que en inglés, "show" es algo neutro, como aquí "programa", que puede convertirse en un "show" o puede quedarse en lo que es.

Otro motivo para titular así estas emisiones supongo que es lo soso que resulta llamar a algo "El programa de…", pero es que, ya dijimos otra vez que no hay que dar a los títulos más significado del que tienen para que suenen mejor. En EE. UU., por ejemplo, el título El show de Truman les suena a algo tan anodino como El programa de Truman. De la misma forma se tendría que trasladar, sin tener miedo a que suene a poco.

Afortunadamente, no se ha perdido nuestra acepción de "show" y se sigue utilizando cuando quien lo emplea quiere referirse a un espectáculo o un numerito.

Pero desgraciadamente ha ocurrido lo que con tantas cosas que comentamos: el error clásico de las traducciones ha salido de allí y ya se comete incluso cuando algo está creado genuinamente aquí: "El show de Cándido", que estrenó la Sexta en 2006 sería un ejemplo.

No quiero decir que "show" no tenga también las acepciones de "exhibición" o de "espectáculo", como tendría en "Autoshow" o en The Greatest Show on Earth. Simplemente hay que saber en qué momentos se refiere a una cosa y en cuáles a otra.

Como decía, "show" también se refiere en EE. UU. a una serie de ficción, por ejemplo, "House", "Perdidos", etc… La palabra "series", que es la que suponemos nosotros que significa "serie", la utilizan en Norteamérica para referirse a las diferentes temporadas de estos "shows". También con "season" se puede hacer alusión al momento concreto. Por ello, en ninguna publicación estadounidense nos encontraremos "series" para lo que en español llamamos "serie", sino "show". En Reino Unido sí se utiliza con ese sentido.

Ya que estoy con la terminología de series de televisión, añadiré que en inglés, "capítulo" se dice "episode" y el "chapter" que conocemos se queda para novelas y otro tipo de obras. Debido a esto, se ha comenzado a utilizar mucho en español la palabra "episodio" para referirse a los capítulos de las series. Y esto es un error ya que, como podéis comprobar aquí, la explicación de esta palabra no incluye por ninguna parte la de sinónimo de capítulo. Si nos atuviésemos a una de las definiciones, "Cada una de las acciones parciales o partes integrantes de la acción principal", podríamos acercarnos, pero en realidad esto se refiere más exactamente a las secuencias o momentos concretos dentro de cada capítulo.

16 septiembre 2008

La nación recta

Los americanos tienden a referirse a su país como the nation. Ahí está la película de hace un par de años Fast food nation; All across the nation such a strange vibration, dice la famosa y hippiosa canción San Francisco de Scott McKenzie. Es habitual escuchar en los doblajes, y no digamos en los informativos, cuando traducen discursos de políticos norteamericanos, lo de esta gran nación, en toda la nación, etc. Nosotros en contextos serios solemos hablar de país, o si el registro es más coloquial lo que decimos normalmente son cosas del tipo lo sabe toda España, eres el tio más tonto de España, etc. Eso último evidentemente no lo podemos usar en los doblajes ni subtitulados, pero sí podemos poner país donde los americanos hablan de nación.

Últimamente el lenguaje políticamente correcto está introduciendo estado como sinónimo de país o nación. Esto es aceptable cuando se habla de la administración estatal o del sector público español; se puede decir que el estado tiene tantos colegios o tantos hospitales, pero ojo, en ese caso estamos excluyendo al sector privado y refiriéndonos sólo a colegios y hospitales públicos. Decir cosas del tipo en el estado español hay no sé cuantos parados o no sé cuantos automóviles matriculados es sencillamente erróneo, quien quiera evitar decir España debería intentar recurrir a otra fórmula.

Pero, volviendo a lo de nación, los traductores deberían tener en cuenta que en español se usa mucho menos que en inglés y con otro sentido. De esta forma nos habríamos evitado un digno candidato a peor traducción de un título: Alien nación. Aparte de sonar irremediablemente a "alienación", hasta un alumno de primaria sabe que eso sería en todo caso nación de aliens, lo cual seguiría siendo incorrecto y lo podríamos mejorar como nación alienígena o nación de extraterrestres, puesto que lo de aliens nos sugiere en español al bicho de la teniente Ripley. Pero con nación en español nos estamos refiriendo más bien a los habitantes del país, para hablar del territorio sería mejor País de extraterrestres.

Como suele ocurrir, acabamos asumiendo lo de nación y lo vemos incluso cuando en inglés no se utiliza nation. Por ejemplo en el doblaje de Buscando a Susan desesperadamente, película que ya tiene sus años, por lo que esto, como otras muchas expresiones de origen inglés, viene ya de antiguo, su marido dice de la protagonista Roberta es la persona más recta de toda la nación. Para mi sorpresa, al ver la película en versión original lo que dice el personaje es She's probably the straightest person in Fort Lee. Está bien evitar la mención a Fort Lee, que es un pueblo pequeño totalmente desconocido fuera de Estados Unidos, pero lo de nación me suena muy poco natural en español.

Ya que ha surgido la palabra straightest, enlazo con la problemática traducción de The Straight Story, una película de David Lynch. Straight es el nombre de la familia protagonista, así que se trata de la historia de los Straight. Pero straight en inglés quiere decir recto, tanto en sentido literal, lo opuesto a torcido, como en sentido figurado: una persona que carece de excentricidades (por extensión, es la forma más coloquial de decir heterosexual). El título original por lo tanto es un guiño metalingüístico en el que Lynch avisa de que esta película no es tan rarita como otras suyas, que se adapta más a lo establecido. Una historia verdadera, que es como se llamó en España, probablemente por imitación del francés Une histoire vraie, no tiene ninguna de las dos acepciones del título inglés y suena un poco a lo de basado en hechos reales de los telefilms. El título argentino, Una historia sencilla, se acerca un poquito más pero tampoco significa lo mismo. La historia de Straight o bien Una historia recta o en línea recta (como la carretera, que es un elemento muy importante en la película) habrían dado al menos uno de los dos sentidos que tiene en inglés.

09 septiembre 2008

Malos tiempos para la traducción

Lo decimos siempre: en este blog no criticamos los títulos que, por decisión de las cabezas pensantes de las distribuidoras tienen una traducción que no es una traducción, sino una alternativa inventada por la que se opta conscientemente, sabiendo que no significa lo mismo que el original. Mucho más que eso preferimos señalar los errores de traducción debidos a desconocimiento del idioma original o del elemento de cultura en el que se basa el título primigenio. O sea, aquellos que se cree que sí significan lo mismo que el original.

Sin embargo, se produce próximamente una conjunción, no astral precisamente, que hace que venga bien una entrada recopilatoria con todas las barrabasadas que os encontraréis en las dos semanas venideras en la cartelera.

El 12 de septiembre:

Un verano en la Provenza.

El título para España de este film de Eric Guirado sirve para sustituir Le fils de l´épicier. Es cierto que una traducción literal: "el hijo de la tendera" carecería completamente de glamour. Pero buscarle algo tan convencional y poco memorable como Un verano en la Provenza tampoco sé si es lo acertado.

Para que no nos quedemos en el comentario sobre las diferencias y aportar algo de conocimiento como es siempre nuestra intención, diré que "épicier" es tanto femenino como masculino incluso aunque exista la forma con grafía con terminación femenina, "épicière".

Mi ligue en apuros

Aquí no hay indignación posible: título malo para película mala. El director de El lago azul, Randal Kleiser vuelve con un directo a DVD de 2005 que en nuestro país se estrena en salas. Su título original tampoco lo es mucho: Love wrecked, "amor naufragado". Si bien dejarlo así no sería lo mejor, buscar un juego de palabras con los barcos, naufragios, islas desiertas, etc… habría sido más interesante. En Argentina se llamó Enamorados por accidente y en México Solos por accidente. Tampoco se puede decir que allí se hayan roto la cabeza.

Según avanzan las semanas, la cosa va mejorando y llegamos al 19 de septiembre con el que probablemente será el mejor título malo del año… y posiblemente de los dos o tres últimos años:

Atrapado en un pirado

El regusto ochentero de la rima y de utilizar la palabra "pirado" que nadie usa en la vida real, sino que se reserva para los títulos de las comedias, es grandioso. Su nombre original tampoco dice nada: Meet Dave, "¿conoces a Dave?". La explicación: dentro de Eddie Murphy hay muchos otros Eddies Murphies pequeñitos. ¿Qué más se le puede pedir a un film?



Cuatro vidas

En este caso llegamos a otra modalidad muy habitual también: si crees que una traducción tal cual del título original, The air I breathe, "el aire que respiro", a nadie le va a decir nada, describe la película con un título inventado. Nadie se acordará pasadas dos semanas ni la distinguirá de Nueve vidas, Cuatro amigos ni de tantos otros títulos, pero eso nos da igual. Nada es perdurable. Y descrita queda, eso sin duda: Cuatro vidas está basada en un antiguo proverbio chino según el cual la vida se puede reducir a cuatro emociones: placer, felicidad, dolor y amor. La película se compone de cuatro segmentos focalizados en cuatro personajes que representan a cada una de estas emociones.

Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra!

Modalidad subtítulo que también recurre a la rima. Maravilloso. Seguro que es adecuado al estilo de la película.

Vicky Cristina Barcelona

Por último, el peor de todos los títulos: largo, complicado de decir, que no se sabe a qué viene o qué significa. Y lo peor: no lo han inventado en una distribuidora, es de Woody Allen. ¿Qué le pasa al hombre? ¿Estará chocho? Sería como si Almodóvar, en lugar de Volver, hubiera titulado su película Raimunda Agustina Alcanfor de los Infantes.

03 septiembre 2008

Una jornada particular

Como tenemos el italiano un poco olvidado en el blog, aprovecho que acabo de ver en DVD Una jornada particular, una película de Ettore Scola de 1977 con Sophia Loren y Marcello Mastroianni. Traducir del italiano es fácil y el subtitulado de la película no presenta errores evidentes de traducción pero sí opciones probablemente mejorables; el problema es que el idioma se parece tanto al español que las construcciones italianas nos suenan muy bien y a veces al traducir no nos damos cuenta de que en nuestra lengua no son las más comunes.

Esto ocurre en primer lugar con el título; Una jornada particular suena bien, pero tiene un matiz novelesco del que carece en italiano, donde una giornata particolare es sencillamente un día especial, que es de hecho como se traduce cuando en los diálogos de la película se habla de esa giornata particolare. En español un día es tanto 24 horas de tiempo (giorno en italiano) como la parte del día en la que hay sol, por oposición a la noche; en cambio los italianos, al igual que los franceses, distinguen entre la giornata, la serata y la notte. En español lo más parecido sería hablar de la jornada, la velada y la noche, pero las dos primeras son palabras muchísimo menos habituales para nosotros que para los italianos.

Algo parecido ocurre cuando en el film Sophia Loren dice de Mastroianni que es muy gentil o se comporta muy gentilmente. Es correcto, sí, pero en español es mucho más normal decir de alguien que es amable o que se comporta con amabilidad. Un lenguaje cotidiano en la lengua original se convierte en más sofisticado en la traducción; y lo mismo vuelve a ocurrir cuando Loren recuerda la época en la que estaba encinta, en lugar de embarazada. También se habla de la próxima semana; es absolutamente correcto, pero suena más normal en nuestro idioma hablar de la semana que viene.

Hay otro detalle muy curioso; en una escena de la película, que está ambientada durante la dictadura de Mussolini, Loren le reprocha a Mastroianni que la trate de lei en lugar de voi, algo que es realmente difícil de traducir. No se trata de y usted; tanto lei como voi son tratamientos de cortesía, es decir, son dos formas distintas de decir usted, pero lei también quiere decir ella, por lo que a los fascistas no les parecía correcto utilizar un tratamiento que en cierto sentido feminizaba a los gloriosos y viriles descendientes de los romanos. Durante la época de Mussolini, por tanto, se potenció el voi en lugar de lei, que era, y sigue siendo hoy en día, el tratamiento de cortesía más habitual. En la versión doblada intentan evitar el problema y Loren se queja simplemente de que Mastroianni la esté molestando todo el día, sin referirse a ningún tipo de tratamiento; seguramente es lo mejor en este caso. En la versión subtitulada, tal vez porque los espectadores están oyendo lo de voi y lei, el traductor ha pensado que la cuestión no podía obviarse y se ha metido en camisas de once varas. Para los italianos el enfado de Sophia Loren deriva de que ella es una fascista convencida y le parece subversivo que Mastroianni se niegue a usar el voi, pero para el espectador español el diálogo es completamente marciano.