23 diciembre 2008

Count von Count

Supongo que muchos seréis de la misma generación que yo y habréis visto "Barrio Sésamo" cuando erais pequeños. No sé si también os preguntaríais, como yo, por qué el personaje que nos enseñaba a contar era un conde.

En su día no se me resolvió ese misterio y pronto olvidé lo absurdo que me parecía aquel concepto. O sea que supongo que cuando supe suficiente inglés como para caer en la cuenta, ya ni me acordaba.

Hasta que recientemente vi que alguien se había hecho fan de ese personaje en FaceBook y conocí tanto su nombre original como el motivo de todo. Resulta que se trataba de un juego de palabras: el conde ("Count" en inglés) von Count ("to count"= contar en inglés), el conde que cuenta.

Qué delirantes suenan algunas ideas cuando el juego de palabras se pierde en la traducción.

18 comentarios:

Elperejil dijo...

Qué bueno!!!
No tenía ni idea y me encanta lo de "Count von Count"... uno de los personajes de mi infancia, sí señor...

La navaja en el ojo dijo...

También era uno de mis preferidos, a pesar de lo raro que se me hacía... o quizá por eso mismo.

martin dijo...

tres!
tres hermosos murciélagos en mi tejado!

Anna Sanjerónimo dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Anna Sanjerónimo dijo...

¡UUUUN trueno! ¡DOOOOOS truenos! Jo, qué recuerdos :)

Lo de rebautizar a los Twiddlebugs (los bichitos de colores que vivían en el geranio de Epi) como "nabucodonosorcitos" (sí, sí, de Nabucodonosorcilandia) también tuvo tela... Aquello parecía un trabalenguas. Menos mal que salían poco.

Anónimo dijo...

...Y hay veces que la traducción ofrece hallazgos que le dan sal al mundo: el perro IDÉFIX (idée fixe = idea fija) de Astérix y Obélix tiene solo un cierto tufo latino en español, porque no varía, pero en las traducciones al inglés es DOGMATIC, que contiene DOG y todo. ¡¡Sublime!!

Miguel Hamburgo

La navaja en el ojo dijo...

Hombre, lo de los nombres de Astérix y Obelix lo tenía pensado hacer desde hace tiempo. Da para mucho. Menos mal que me lo has recordado. Pues me lo pongo ya en el calendario para el próximo post.

Galia CarpeDiem dijo...

Teniendo en cuenta que mi nombre es Galia, espero con ansiedad el post sobre Astérix. Y por cierto, al ancianito le cambian el nombre un par de veces (Edadepiedrix en unos, Vejestorix en otros)

Versi dijo...

Que curioso, tampoco lo sabía, y ahora parece que tiene como más sentido todo!

Elperejil dijo...

Por cierto, en estas fechas de regalos y agasajos, una sugerencia para regalarse (o regalar) a cualquier amante de la traducción como los que pululan por estas páginas:
"Versiones y diversiones" de Octavio Paz, y "La música de otros" de Juan Ramón Jiménez. En ambos libros, esos grandes poetas y premios Nobel de nuestro idioma, se dedican a traducir poemas desde otros idiomas a nuestra lengua (son ediciones multilingües, con el poema en la versión original y en la traducida) siendo, como tantas veces se ha defendido en este blog, creativos. Y el resultado es sorprendente. Hasta hay poemas que, tras pasar por la pluma de esos genios, suenan mejor en la versión traducida que en la original. Todo un logro...
Felices Fiestas a todos.

Niha dijo...

Pues yo tampoco había caido hasta hace poco...
Qué gran personaje este conde... Y cómo siempre sabía el lado bueno (como cuando le daban calabazas y contaba cuántas veces se las daban, o la accidentada carrera espacial de Transilvania)

Carcayú dijo...

Mujer, partiendo de la base en la que se basa Barrio Sésamo, con mamuts de pestañas obscenamente largas, pollos gigantes que hablan y ranas pluriempleadas... Pues que un conde vampiro (?) me enseñase a contar no era lo que más repelús me daba xD

Abuelo Igor dijo...

¿Qué es lo que más suele contar la gente? El dinero. ¿Para qué? Para gastarlo. Si gastas dinero, pierdes algo tan precioso como la sangre. Y no hay que olvidar ese clasicazo de Barón Rojo que es "Vampiros y banqueros". Si es que, al margen del juego de palabras, si lo piensas un poco tiene hasta lógica y todo.

Lo de los nombres de Astérix fue siempre uno de los puntos de prestigio de los que habíamos estudiado francés además de inglés. Esos buenos amigos que siempre han sido Assurance Tous Risques, À Bras Raccourcis, el campamento romano de Petit Bonhomme y todo lo demás.

Pero aviso que para hacer una entrada buena sobre ese tema hay que cubrir un terreno extenso y considerable, porque lo de los nombres chistosos aparece cada vez que los galos viajan a un país distinto, por ejemplo cuando en Egipto conocen a À Mon Beau-Fils o les invade un normando bautizado, en pleno mestizaje germano-francés que hizo claudicar a nuestros traductores, como Grosen Baffe.

Luego está la cuestión de "cómo lo hicieron" en traducciones tan míticas como la de "Esa región tan rebelde de Numidia que llaman Ghana" en "La residencia de los dioses" y por qué los traductores se dieron cuenta demasiado tarde de que el bardo debía ser algo así como Segurocontradañosatercerix, como recuerdo haber leído en uno de los álbumes más recientes.

geminisdespechada dijo...

yo pensaba que era el conde drácula o algo así, nunca se me ocurrió lo del inglés, claro... gracias!

La navaja en el ojo dijo...

Cuánta responsabilidad. Una hará lo que pueda y luego, los ilustrísimos lectores del blog añadirán en comentarios todo lo que falte, como suele ocurrir porque eso es lo bueno de este formato con respecto a los libros, páginas web, etc...

David C. dijo...

interesante, mira lo que aprendi hoy. gracias.

Dan dijo...

Lo de Count ya lo descubrí yo hace muchísimo tiempo. Es curiosa la traducción de Barrio Sésamo en España . Merece un artículo por sí sólo. ¿A quién se le ocurriría genialidades (que lo son) como

Ernie & Bert --> Epi y Blas
Big Bird --> Caponata
Grover --> Coco
Kermit --> Gustavo (René en Hispanoamérica)
Cookie Monster --> Triqui el monstruo de las galletas.

Etc.

¡Queremos artículo ya!

La navaja en el ojo dijo...

Dan: es buena idea, pero yo creo que ya lo has resumido todo tú. Con ir señalando cada equivalencia ya vemos que no tiene nada que ver, no habría más que comentar.

Eso ocurre así con cosas, simplemente, al adaptar, se cambian los nombres, especialmente si es para niños.