02 marzo 2007

Porque yo lo valgo

¿Cómo que porque ellos lo valen? ¿Qué valen, los tres euros y pico que cuesta el champú? Qué miseria.

Esta frase se ha traducido directamente de “Because I’m worth it”.

Cuando se refiere a objetos, “worth” sí que puede tener un sentido de valor cuántico. Sin embargo, si hablamos de personas, las estamos cosificando al decir que “lo valen” o que lo dejan de “valer”.

El verdadero sentido de la frase, cuando se trata de personas, creo que sería “Porque me lo merezco”. A lo mejor la primera traducción que se os viene a la mente de “Me lo merezco” es “I deserve it”, sí, es cierto, pero en este caso querría decir más bien “me lo he ganado”.

Los anuncios de L’Oréal han repetido tanto en “Porque yo lo valgo”, que ya nos suena como una frase normal. Sin embargo, estoy segura de que para la gente, cuando la escucha, no tiene ningún sentido. Estoy convencida de que no les transmite nada, con lo cual ocurre lo peor que le podría ocurrir a un eslógan: que no vende la idea, no comunica.

Si se hubiese dicho “Porque yo me lo merezco”, sí que habría tenido el efecto que se buscaba en su versión original. Y no el casi insultante de decir que alguien vale lo que un tarro de crema antiarrugas. Si dijesen “Porque tú te lo mereces”, al mismo tiempo que estarían dando a sus productos un aire de regalo, de capricho, de compra especial, estarían reforzando la autoestima y las ganas de cuidarse y de sentirse bien de los consumidores. Pero se quedó por el camino. En este caso, sí que habría que decir que el sentido de la frase quedó “lost in translation”.

Origen del eslogan:

Para quien tenga curiosidad, contaré cómo nació este eslogan. Se creó en la importantísima agencia de publicidad multinacional McCann en 1973 para introducir los productos de la marca francesa en EE. UU. y desbancar a Clairol. Fue idea de Ilon Specht que buscaba claramente lo que había interpretado en el párrafo anterior. Se quería dar una posición de autoestima y valor a la mujer consumidora. En esta web os podéis informar más a fondo.

En la sede de McCAnn de Nueva York, Ilon Specht estaba trabajando con L’Oréal, una empresa francesa que trataba de desafiar la dominancia de Clairol en el mercado estadounidense de tintes para el cabello. Su primera idea era hacer una campaña comparativa, pero las pruebas de calidad no se habían hecho en EE. UU. Quedaban cuatro semanas para la emisión y no tenían nada. En la agencia cundió el pánico.

Pensaron entonces en poner a una mujer sentada junto a una ventana, en un escenario tan idílico como falso. La mujere sería un mero objeto, ni siquiera hablaría. Specht habló de lo que significaba ser una joven en un mundillo dominado por hombres mayores y cómo se sentía cada vez que escribía un texto y la palabra “mujer” se la sustituían por “chica”.

"Yo era una chica.mujer de veintitrés años”, dijo posteriormente Specht. “Podía ver que tenían una imagen muy tradicional de la mujer, y yo no quería escribir un anuncio sobre ponerse guapa para los hombres, que es lo que estábamos haciendo. Pensé, que os jodan. Me senté y lo hice, en cinco minutos. Fue algo muy personal. Te puedo recitar el spot entero, por lo enfadada que estaba cuando lo escribí”.

Ella recitó estas palabras: "Utilizo el tinte más caro del mundo, Preference, de L'Oreal. No es que no me importe el dinero. Es que me preocupo por mi pelo. No es sólo el tinte. Espero que el color me quede genial. Lo que vale más para mí es cómo queda mi pelo. Suave y sedoso, pero con cuerpo. Me gusta sentirlo sobre la nuca. En realidad, no me importa gastar más en L’Oréal porque —aquí Specht hizo un puño con la mano y se golpeó el pecho— me lo merezco”.



En su día esto fue muy rompedor y traspasó el significado primero que se basaba únicamente en que costaba diez centavos más que Clairol. En aquella época no era como ahora, que están de moda las locutoras femeninas. Entonces, no había prácticamente ninguna. Al contrario que en los spots de Clairol en los que había locutores en off masculinos, aquí era la propia modelo la que hablaba.

L’Oreál empezó a vender más que la competencia y en los ochenta ya le había arrebatado el mercado a Clairol.

Casi treinta y cinco años después, no sólo se sigue utilizando el slogan, sino que además, se ha convertido en el emblema de todos los productos L’Oréal. La frase ya se asocia a L’Oréal siempre que se utiliza. Esto en su idioma original, claro, donde tiene sentido. Aquí, toda la fuerza que la joven publicitaria le quiso dar, se ha perdido. En otros países, la traducción es igual de inadecuada que en eapñol: "parece que je le vaux bien" o "vous le valez bien", "perche io valgo", etc... Sin embargo, en portugués, dicen: "Porque eu mereço".

12 comentarios:

Mármara dijo...

Pues, vaya putada para la publicista, que se haya tergiversado de esa manera su idea.

Tocotó dijo...

Tiene razón mármara, pero como la publicista no sabrá español, pues estará tan tranquila la chica...

Una amiga mía, tiene dos compañeras de trabajo que se comportan como unas auténticas divas. Se han ganado el mote de "Las Loreal" porque ellas lo valen. Angelitos...

jalop dijo...

La traducción más habitual para "to be worth it" es "valer la pena", aunque aquí interesa mucho que aparezca el "lo" para referirse al producto.

Tal vez "me lo merezco" sea la traducción menos mala, aunque la idea que transmite es la de justicia y sirve tanto para hablar de algo bueno como de algo malo, es algo más apagado que "I'm worth it", que tiene un matiz de orgullo. Tal vez se acerque más "porque yo valgo mucho" o "porque yo bien lo valgo", aunque son expresiones más forzadas y menos habituales. En cualquier caso, "porque yo lo valgo" suena fatal (en francés sí me parece admisible). Muy interesante lo de saber lo antigua que es la campaña y lo rompedora que fue en su día.

La navaja en el ojo dijo...

Hay que pensar que, además de hacer una traducción acertada, los publicitarios (que no publicistas. Publicista es otra cosa y se suele emplear mal para referirse a publicitario. Sería tema para otro artículo, pero ya que no es sobre traducción, nada), tienen que convencer al anunciante (al que paga) de que eso es un eslogan.

Por lo tanto, tiene que sonar bonito, redondo, contundente... Tiene que ser memorable.

Aunque esas frases sonasen bien, a mí me sigue pareciendo que reproduce más el sentido que le quiso dar esta mujer "Porque me lo merezco", pues con el valer siempre podríamos acabar en la cuestión de lo que vale una persona, como la frase "esa chica no vale nada", que se refiere únicamente al físico, cuando a lo mejor vale un montón en otras cosas.

Pero esto es todo cuestión de opiniones y de matices. Tampoco hay que ponerse a discutir.

La navaja en el ojo dijo...

Incluso "porque yo valgo la pena" (que sería quizá lo más literal) sonaría fatal, parece que hay que hacer un sacrificio por ella.

La navaja en el ojo dijo...

Y, en francés, "parece que je le vaux bien" me suena completamente ridículo. Peor aún que en español.

Será porque se lo oí a Schmacher, doblado, pero el caso es que me parto de risa con la frase. Jajajaj.

Anónimo dijo...

Publicista y publicitario tienen una acepción en común: "persona que ejerce la publicidad".
Cristina

Anónimo dijo...

yo no digo que esté mejor ni peor traducido, de hecho es mejor traducción la de lo merezco, pero tampoco soy imbécil como para que yo lo valgo no me transmita nada, de hecho me transmitió desde la primera vez que oí la frasecita publicitaria exactamente eso, yo lo merezco...

José Luis dijo...

Pues yo creo que en España ha ocurrido un fenómeno distinto, pero igualmente potente. "Porque yo lo valgo" es una frase que no utilizaba nadie (por los motivos que se han expuesto en el post) Y ahora, gracias a la repetición de la publicidad, se utiliza muy a menudo en conversaciones, y cuando se utiliza todo el mundo sabe que se está haciendo una pequeña referencia a los anuncios de L'oreal.

No es la traducción más exacta, pero creo que en este caso sí que ha sido acertada. En la traducción, a veces se gana y muchas otras se pierde

La navaja en el ojo dijo...

Claro que se utiliza. Ése es el problema. Si estas malas traducciones no tuviesen consecuencia en el habla cotidiana no nos preocuparían tanto y no las comentaríamos en el blog.

Pepelord dijo...

A mí me pasaba lo mismo con la expresión "punto álgido", que etimológicamente se refiere al momento más frío y se utiliza invariablemente para hablar del momento de mayor tensión, más tórrido, sobre todo en las retransmisiones deportivas. Pero me di cuenta de que no hay que preocuparse por esas cosas. A fin de cuentas el lenguaje es importante por la función comunicativa, no por la etimológica y lo bueno es lo efectivo. Siempre he mantenido la opinión que si en el imperio romano hubiera existido la RAE todavía estaríamos declinando como bellacos :p .

Anónimo dijo...

sabes que la traducion me vale, pero creo que lo valgo, es que soy mujer y meresco lo mejor para ser y sentirme mejor